Pequeña guía para clientes y diseñadores (para entendernos mejor, vamos)

Hoy quiero escribir dirigiéndome a aquellos que soléis necesitar diseño y a aquellos diseñadores que están un poco perdidos.

Debemos dar importancia a todos aquellos aspectos que intervienen en la creación de un buen mensaje publicitario desde el punto de vista del diseño.

Hay que ser claros; lo mismo que no vale cualquier imagen para representar tu negocio (nunca pondrías un mono con platillos…¿o sí?) tampoco vale cualquier color o tipografía para expresar o transmitir los valores de tu empresa/negocio, ni tampoco sirve que por muy bonita que la imagen elegida sea, el diseñador la trabaje mal y quede mal impresa, ilegible… en definitiva, no vale una mala imagen.

Errores más comunes:

–     Guiarte por gustos personales: no te dejes llevar por lo que te gusta sino por lo que conviene en cada caso, utiliza y trata el color de forma profesional, porque todo significa.

¿Qué hacer? Tu empresa o negocio puede ser muy familiar pero no es tu perro ni tu hijo para vestirlo según la moda o gustos. Contacta con un diseñador y transmítele tu idea y, sobre todo, déjate aconsejar por el profesional.

–       No peques por exceso (o defecto): esto es de lo más usual, busca un par de conceptos que quieras expresar y céntrate en ellos. No intentes meter toda la información que te pase por la cabeza ya que el resultado será un festival del color al que nadie querrá ser invitado.

¿Qué hacer? Aprender a definir tu empresa en dos o tres palabras, esto te vendrá bien para tu branding como marca y para desarrollar todo el diseño y estrategias de marketing que se desarrollen.

–       Imitar: en muchas ocasiones existe una falsa creencia de que lo que hace nuestra competencia es lo que debemos hacer nosotros y, si no tenemos cierta actitud crítica, podemos caer en una espiral de imitación de algo que de base es incorrecto. Muchas veces la diferenciación es un punto a favor pero no hay que hacerlo sin control, las fórmulas mágicas no existen y lo que a alguien le funciona puede que a ti no.

¿Qué hacer? Situarte en relación a tu competencia y preguntarte ¿qué quiero ser? ¿cómo quiero que me vean o valoren?

–       No tener en cuenta el soporte final: El tratamiento del color y su uso no es el mismo si su destino es una publicación impresa o una página web. En el diseño para pantalla lo que ves es lo que hay, el color no va a variar una vez colgada la página en internet, no se va a ir apagando porque le dé el sol o porque toquemos mucho la pantalla. Pero esto cambia si hablamos de un formato impreso, ya que, en este caso, el diseñador deberá estar presente en la fase de producción para controlar que aquello que veía en su pantalla es lo mismo que se refleja en el papel.

¿Qué hacer? Contactar con un diseñador que controle las artes finales para evitar quebraderos de cabeza.

En definitiva, el diseño no es cosa de musas e inspiraciones, es el trabajo resultante de un buen análisis y una buena ejecución. Si eres diseñador sabrás de lo que hablo y, si no, seguirás pensando en ello como si de puro arte se tratara. Si eres un cliente sabrás reflexionar y darle a cada profesional la parcela que merece. He dicho.

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